Ceuta, a 45 minutos de surcar las aguas del Estrecho de Gibraltar se llega a Ceuta, ciudad que junto con Melilla conforman dos ciudades españolas que perviven en suelo marroquí. Podría confundirse con una ciudad andaluza si no fuese porque por sus calles deambulan mujeres con pañuelos en la cabeza y hombres con chilaba, la túnica marroquí.Ceuta cuenta con menos de 20 kilómetros de superficie, del puerto a la frontera solo lleva unos minutos, pero se trata de una frontera real y simbólica que demarca el límite entre 2 continentes y dos culturas. Hacia el Norte la pródiga Europa y al Sur la exótica África, por lo que en el sitio se palpa un clima tenso que desaparece dejando atrás las casillas aduaneras en dirección al sur donde se ven aparecer las montañas del Riff, bajo el cielo rojo que se abre en la exótica Marruecos.

Recorrer Marruecos sin el condicionado viaje programado tiene la ventaja de conocer sitios en los que pervive un estilo milenario como Chefchaouen, una ciudad casi pueblo sobre la ladera de la cordillera del Riff a una hora de Ceuta.En Chefchaouen o Chauen todo parece estar como hace siglos atrás con un laberinto de casas de adobe pintadas de azul y blanco con arcadas de medio punto sobre callejuelas donde la gente viste túnicas con capuchas.

Paseando por la Medina, el barrio comercial, surge de las casas y de las tiendas el aroma a té de menta y a cordero asado en horno de leña.La elección de un sitio para una travesía marroquí es sin duda Chauen con la atracción de mercados de especias, mezquitas, tiendas de artesanías, kasbahs y bares para pasar una tarde bebiendo té y aspirando narguile.

El kilómetro 0 de Chauen se encuentra en la plaza Uba-el-Hamman, desde allí lo mejor es contratar un guía de los tantos que rondan la plaza para visitar la Gran Mezquita, la fuente Ras-el-Naa donde mujeres aún lavan la ropa a mano y la pequeña y bella mezquita de la Plaza Sebbann. Luego el guía puede hacernos visitar mediante el sendero que sube desde Ras-el-Maa, la mezquita Jemaa Bouzafar para observar el ocaso que ilumina las ocres murallas de la kasbah y burros en caravana cargados de leña que entra por la puerta de la Medina.
Luego podemos llegar a Fez, ciudad mítica que vivió su esplendor en los años del imperio árabe que se extendía desde oriente a España, época que se consideraba una de las más grandes urbes del mundo.

Fez es imponente como su medina medieval, la Fez-el-Bali, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es un gigantesco conglomerado comercial y peatonal, increíblemente laberíntico con tiendas de alfombras, juegos de té labrados en oro, artículos de cuero, tiendas de animales, vestimentas y un millón de otros artículos y monumentos famosos de Marruecos como las mezquitas de Kairoune y de los andaluces del siglo IX, la plaza Najarine donde se concentran artesanos y carpinteros de Fez, la Madraza Bou Inania, un templo que como monumento es uno de los pocos que admite la visita de los que no son musulmanes.

blank
Travel Blogs
Travel Blogs