Chaouen o también llamada Chefchaouen se encuentra a 115km de Tánger, es una ciudad rifeña ubicada en los dos montes por lo que su nombre le hace referencia ya que significa cuernos en berebere.En cuanto a los lugares turísticos de Chaouen podemos citar a La Medina con la blancura de sus casas y sus puertas azules, tejas de hierro forjado que les da armonía y colorido.

Es una ciudad considerada santa con más de veinte santuarios y mezquitas como el santuario en honor a Mulay Ali Ben Rashid, patrono de la ciudad.
A un molino de agua y de aceite aún funcionando se llega por Bab El Jadem. Hacia el sur llegamos a la fuente Ras el Ma, la más famosa de esta ciudad.

Ksar el kebir, es un barrio de Bab el Qued a orillas del río donde se emplaza el comercio. Es imperdible una visita al zoco Attarin con las especias, el foundouq del sultán y la kissaría, la Gran Mezquita de fines del siglo XII que fue fundada por Yacoub el Manssur también llamado Almanzor; la mezquita Sidi Mohamed ech Cherif con su minarete octogonal, la mezquita de Sidi Ben Arbi con su minarete hexagonal y la mezquita de Sidi el Ha Zmiri con una gran puerta del siglo XV.

Lugares turísticos en Chaouen

Plaza uta el-hamman, es una plaza con restaurantes y cafés con la gran Mezquita Yamma el Kebir con su forma octogonal y su minarete de estilo andalusí con los restos de la kasbah de torres rojas y en el interior se ubican los jardines de estilo andaluz, un museo pequeño con una colección de instrumentos musicales que marcan la tradición y palanquines de madera.

Ouezzan, en la ladera del Dejebel Bou Hillal rodeado de naranjos y olivos es un centro religioso con la Mezquita de Zaouia de los Taíbía con un minarete octogonal con azulejos y la de Mulay Abadía Sherif, presenta un paisaje olivero y de grandes artesanos tejedores, los mejores de Marruecos. Al visitar el lugar se puede apreciar como se tejen y confeccionan las alfombras y además es una excelente zona para cazar perdices y liebres.

Ceuta, a 45 minutos de surcar las aguas del Estrecho de Gibraltar se llega a Ceuta, ciudad que junto con Melilla conforman dos ciudades españolas que perviven en suelo marroquí. Podría confundirse con una ciudad andaluza si no fuese porque por sus calles deambulan mujeres con pañuelos en la cabeza y hombres con chilaba, la túnica marroquí.Ceuta cuenta con menos de 20 kilómetros de superficie, del puerto a la frontera solo lleva unos minutos, pero se trata de una frontera real y simbólica que demarca el límite entre 2 continentes y dos culturas. Hacia el Norte la pródiga Europa y al Sur la exótica África, por lo que en el sitio se palpa un clima tenso que desaparece dejando atrás las casillas aduaneras en dirección al sur donde se ven aparecer las montañas del Riff, bajo el cielo rojo que se abre en la exótica Marruecos.

Recorrer Marruecos sin el condicionado viaje programado tiene la ventaja de conocer sitios en los que pervive un estilo milenario como Chefchaouen, una ciudad casi pueblo sobre la ladera de la cordillera del Riff a una hora de Ceuta.En Chefchaouen o Chauen todo parece estar como hace siglos atrás con un laberinto de casas de adobe pintadas de azul y blanco con arcadas de medio punto sobre callejuelas donde la gente viste túnicas con capuchas.

Paseando por la Medina, el barrio comercial, surge de las casas y de las tiendas el aroma a té de menta y a cordero asado en horno de leña.La elección de un sitio para una travesía marroquí es sin duda Chauen con la atracción de mercados de especias, mezquitas, tiendas de artesanías, kasbahs y bares para pasar una tarde bebiendo té y aspirando narguile.

El kilómetro 0 de Chauen se encuentra en la plaza Uba-el-Hamman, desde allí lo mejor es contratar un guía de los tantos que rondan la plaza para visitar la Gran Mezquita, la fuente Ras-el-Naa donde mujeres aún lavan la ropa a mano y la pequeña y bella mezquita de la Plaza Sebbann. Luego el guía puede hacernos visitar mediante el sendero que sube desde Ras-el-Maa, la mezquita Jemaa Bouzafar para observar el ocaso que ilumina las ocres murallas de la kasbah y burros en caravana cargados de leña que entra por la puerta de la Medina.
Luego podemos llegar a Fez, ciudad mítica que vivió su esplendor en los años del imperio árabe que se extendía desde oriente a España, época que se consideraba una de las más grandes urbes del mundo.

Fez es imponente como su medina medieval, la Fez-el-Bali, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es un gigantesco conglomerado comercial y peatonal, increíblemente laberíntico con tiendas de alfombras, juegos de té labrados en oro, artículos de cuero, tiendas de animales, vestimentas y un millón de otros artículos y monumentos famosos de Marruecos como las mezquitas de Kairoune y de los andaluces del siglo IX, la plaza Najarine donde se concentran artesanos y carpinteros de Fez, la Madraza Bou Inania, un templo que como monumento es uno de los pocos que admite la visita de los que no son musulmanes.

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