Marrakech, una ciudad de artistas
Viajes Marruecos June 11th, 2010
El corazón de la ciudad de Marrakech se encuentra en la plaza Jemaa El Fna, un paraíso culinario.Cabe destacar que Marruecos es considerado la Francia del mundo árabe. En cualquiera de sus ciudades se puede saborear sus emblemáticos platos gastronómicos locales cono cucús, cordero al horno del leña, tayines de pollo o cordero y dulces con hojaldre, miel y dátiles.
En el lugar se encuentran restaurantes de alta calidad pero la cultura culinaria es terminantemente popular, lo cual se demuestra en la plaza Jemaa El Fna de Marrakech, por las noches la explanada mayor de la ciudad se colma de centenares puestos de comida ofreciendo la gran variedad de platos tradicionales marroquíes. Cada uno de los puestos se dedica a un plato en especial como tayines, cordero, cucús, brochetes, caracoles, jugos de frutas, dulces y tés.
Se puede comenzar en un puesto de harira, la sopa que se sirve después del ayuno que se lleva durante el Ramadán con trozos de carne, lentejas, tomate, cebolla, cilantro y especias como jengibre y azafrán.Un plato sustancioso para después disfrutar un tayín, estofado de pollo o cordero con verduras, aceitunas y limones caramelizados o un menchui, cordero al horno con cucús, almendras, ciruelas y limones.Las bebidas alcohólicas son reemplazadas por té de menta o jugos exprimidos de naranja porque al ser Marruecos un país musulmán, las bebidas alcohólicas son dejadas de lado.
El Fna es un verdadero paraíso culinario y una verdadera experiencia cultural.
Dejando atrás las delicias culinarias se puede decir que Marrakech es una ciudad de artistas como Bernard Henry Levy y Juan Goytisolo y artistas como el diseñador Jean Paul Gautier y deportistas como Zinedine Zidane.Marrakech es una ciudad donde se mezcla la población árabe con los bereberes originarios.
Jemaa El Fna es el punto inicial para partir hacia cualquier lugar, un sitio extraido del cuento de las mil y una noche con encantadores de serpientes, aguateros, tatuadores y músicos ambulantes. Junto a la plaza se halla el Gran Mercado Cubierto, ideal para regatear precios. A su alrededor los barrios encierran tesoros como mezquitas, hammans, los baños árabes y jardines-oasis.
Desde Marrakech parten excursiones hacia el cruce de las montañas del Atlas y hasta Ouarzazate, la entrada al Sahara, un océano dorado con aire abrasador con dunas, kasbahs y mujeres con manos tatuadas con hena que forman un paisaje irreal en Marrakech.Mitrando hacia atrás a lo lejos quedó Marruecos con sus ruidosos mercados, ciudades imperiales y hacia delante la extensión de arena y viento. Marrakech sin duda es una ciudad de ensueño que alberga atracciones que indiscutiblemente llaman a infinidad de turistas por su perseverancia en salvaguardar las tradiciones edilicias y culinarias.
